Pedro
Carpena
Alma de
madera
Mi barca ya no navega,
ya no surca el ancho
mar,
ya no embiste tempestades,
tan solo sabe soñar.
Ya no despintan
las olas
el color de su madera,
amarrada está en el puerto,
ya no hay
nadie que la quiera.
Mi barca está triste y sola
se olvidó de
navegar,
solo recuerdos le quedan
de montar sobre las olas,
de surcar
el ancho mar.
Duerme sujeta a una soga,
lejos de la tempestad
y entre
lágrimas se ahoga
pensando en su libertad.
Quemar su vieja
madera,
cuando le llegue la muerte,
junto a las olas del mar
para que
sirva de puente
en su nueva
primavera.
Miedo
Si
supieras mujer,
que tengo miedo
de contarte palabra por palabra
lo que
yo siento.
Miedo de tus ojos
cuando después me miren,
miedo a esa
respuesta
que tanto anhelo,
miedo a que se escape de mi boca,
decirte
que te quiero.
Tanto tiempo esperando
tenerte a mi lado,
esperando tus
besos,
esperando tus manos
y ahora, sin embargo,
tengo miedo,
miedo
al momento de tenerte,
miedo, a no saber
quererte.
Para
soñar
Piensa que caminas
y déjate llevar,
sueña
que eres libre,
no lo dudes más.
Sube a las montañas,
mira sin
llorar
y dónde las olas duermen,
ve para soñar.
Piensa que
caminas
lucha por ganar,
sueña que eres libre,
no lo dudes
más.
Cerca de las nubes
o en la orilla del mar,
que vuelen tus
ilusiones,
no dejes nunca de amar.
Piensa que caminas
no pares
jamás,
sueña que eres libre,
no lo dudes
más.
Declaración
Me
gustaría caminar a tu lado,
juntos por la orilla del mar
y notar el calor
de tus manos,
notar tu ternura y volar.
Me gustaría poderte pedir
que
vivieras tu vida conmigo,
me gustaría poderte decir
que en tus labios me
siento cautivo.
Despertar cada día en tus brazos
y soñar enredado en tu
pelo
y decirte al oído, bajito:
amor te quiero, amor te
amo.
Escribo
sueños
Escribo sueños,
que igual que hojas
secas
jugando van con el viento.
Se mezclan con las olas
buscando
nuevas playas,
levantan castillos
y hunden murallas.
Suben a las
nubes
y navegan mares,
hinchando sus velas
y mil corazones.
Y me
siento dueño
de tus ojos negros,
vencedor de todo,
cuando escribo
sueños.
Cómplice
Tu que
alumbras
el mar Mediterráneo,
vigía de sendas y caminos
compañera en la
noche
de todo caminante,
romántica, serena
y cómplice
de todos los
amantes.
No te vayas del cielo,
no te vayas,
del cielo
todavía,
porque voy a contarte
amiga mía
lo mucho que la
quiero,
porque voy a contarte,
que por sus besos
muero.
Me quiero
levantar
No quiero ser invisible
cuando vengas a
buscarme,
voy a soplar con fuerza
el humo oscuro de la soledad,
para
que tú me encuentres
entre el cielo y el mar.
Te estoy esperando
¿sabes?,
te percibo en el viento,
sé que vas a llegar.
La tarde
avanza,
ya la noche veo asomar,
jugando va con la luna,
no sabe que
pasará.
Me quiero levantar,
caminar a tu lado,
como mi corazón,
dispuesto para amar.
Si
pudiera
Si yo pudiera regalarte primaveras
y un
cielo claro de nubes despejado.
Si yo pudiera juntar a las estrellas
y a
todas ellas ponerlas en tu mano.
Si yo pudiera inventar un paraíso
con
flores de colores,
con aguas transparentes
y un sol anaranjado.
Si yo
pudiera regalarte mi vida
y estar siempre a tu lado.
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